Un texto que se llame la dignidad, la ansiedad y la (mi) razón.
LLegue a casa con los ojos difuminados, o mejor dicho la visión difuminada, no viene al caso. No se
confunda, no estaba drogado más que triste, o eso creo.
confunda, no estaba drogado más que triste, o eso creo.
Tenía esa sensación por muchos conocida, la de haber perdido algo, pero no algo físico claro está. Era
más bien una de esas cosas que están dentro de uno, o para ser más preciso: que uno cree llevar
dentro.
más bien una de esas cosas que están dentro de uno, o para ser más preciso: que uno cree llevar
dentro.
No tenía muy claro qué, lo seguro es que estaba al borde del quiebre. Me intentaba autoconvencer de
que lo dejado atrás, o lo que intentaba dejar atrás, no era tan valioso como lo que había vuelto a encontrar.
que lo dejado atrás, o lo que intentaba dejar atrás, no era tan valioso como lo que había vuelto a encontrar.
Me puse a escribir, tenía que nominar cosas, sea tal vez para tomar distancia, o para asumirme algo. Veía
la pantalla rota del celular, creo que se me había caído, quizás era mi subconsciente intentando expresar
su rabia. También vislumbraba a ese tipo y lo que dijo sobre disparar en las piernas a un ladrón, el
ex-fusilero naval me miraba aireado y desafiante, y pretendía explicarme la mejor forma de dar un golpe.
Pero por mi mente nublada él no podía circular, además, yo ya tenía claro cuál era el mejor golpe. En mi
bolsillo se escondía mi mano convertida en arma, temblorosa, inquieta, ella deseaba que aquella
demostración del pequeño viejo militar terminara por golpearme la mejilla con el codo, y así poder desatar
su furia contra ese torpe. Pero todo esto no viene al caso, quizás si, realmente no lo sé, yo solo estaba
expectante, otra vez.
la pantalla rota del celular, creo que se me había caído, quizás era mi subconsciente intentando expresar
su rabia. También vislumbraba a ese tipo y lo que dijo sobre disparar en las piernas a un ladrón, el
ex-fusilero naval me miraba aireado y desafiante, y pretendía explicarme la mejor forma de dar un golpe.
Pero por mi mente nublada él no podía circular, además, yo ya tenía claro cuál era el mejor golpe. En mi
bolsillo se escondía mi mano convertida en arma, temblorosa, inquieta, ella deseaba que aquella
demostración del pequeño viejo militar terminara por golpearme la mejilla con el codo, y así poder desatar
su furia contra ese torpe. Pero todo esto no viene al caso, quizás si, realmente no lo sé, yo solo estaba
expectante, otra vez.
No quería escuchar a nadie más, ni siquiera a esa otra pequeña parte despejada (lo último de cordura)
de mi mente, que me decía que dejara de esperar. Incluso ahora que lo escribo todavía no estoy del todo
convencido de haber abandonado ese letargo, más bien me veo ensimismado, anhelando una nueva cosa.
de mi mente, que me decía que dejara de esperar. Incluso ahora que lo escribo todavía no estoy del todo
convencido de haber abandonado ese letargo, más bien me veo ensimismado, anhelando una nueva cosa.
El punto es que necesitaba un giro, venía aguantando bastante, no quería dar el volantazo.
Pero el tiempo, como dije alguna vez, no espera. Mucho menos mi impaciencia iba a esperar al tiempo, o a
la decisión de una tercera.
la decisión de una tercera.
Ahora la pienso, hago lo que puedo para no volverme loco, pero es casi inevitable. Cuantas veces me
conduje a contra-mano, varias, seguro. Otras sin embargo, aguarde, fingiendo que no había apuro (como si
la vida fuera tan larga, además de que en estas cosas el tiempo pesa muchísimo más). Creo que había sido
claro, entonces no entendía, las personas son bastante extrañas a decir verdad. A veces una pose puede más
que un alma, ¿o no?. Bueno, quizás en realidad es autocomplaciente decir que es una pose, puede ser que
ella sea eso que intento negar, aunque ni ahora escribiendo me lo termino de creer, puede ser que lo de la
pose signifique más bien una excusa mía, para no asumir que todo este tiempo fue en vano, que quizás no le
agrado lo suficiente, además también está la verdad inmaculada de que las cosas por acá no funcionan
simétricamente.
conduje a contra-mano, varias, seguro. Otras sin embargo, aguarde, fingiendo que no había apuro (como si
la vida fuera tan larga, además de que en estas cosas el tiempo pesa muchísimo más). Creo que había sido
claro, entonces no entendía, las personas son bastante extrañas a decir verdad. A veces una pose puede más
que un alma, ¿o no?. Bueno, quizás en realidad es autocomplaciente decir que es una pose, puede ser que
ella sea eso que intento negar, aunque ni ahora escribiendo me lo termino de creer, puede ser que lo de la
pose signifique más bien una excusa mía, para no asumir que todo este tiempo fue en vano, que quizás no le
agrado lo suficiente, además también está la verdad inmaculada de que las cosas por acá no funcionan
simétricamente.
Todo esto debe ser producto de mi complejo de Atlas, ese de ponerme siempre el mundo a los hombros, otra
vez aclaro por si usted es tonto/a que no es una afirmación literal. Pero ese complejo debe de estar emparentado
con mi ansiedad, por eso en el camino me compré un tabaco y hojillas, aunque no suelo fumar cuando estoy sobrio,
en el momento me pareció una buena idea, la señora que me lo vendió no me preguntó si era mayor de edad, debo
verme bastante viejo, aunque yo me sigo encontrando niño. Pensaba que en alguna situación iba a precisar fumar,
entonces me previne, siempre me prevengo de todo. Después llegué y lo más relevante que pasó fue lo del milico.
vez aclaro por si usted es tonto/a que no es una afirmación literal. Pero ese complejo debe de estar emparentado
con mi ansiedad, por eso en el camino me compré un tabaco y hojillas, aunque no suelo fumar cuando estoy sobrio,
en el momento me pareció una buena idea, la señora que me lo vendió no me preguntó si era mayor de edad, debo
verme bastante viejo, aunque yo me sigo encontrando niño. Pensaba que en alguna situación iba a precisar fumar,
entonces me previne, siempre me prevengo de todo. Después llegué y lo más relevante que pasó fue lo del milico.
En conclusión, me dije a mi mismo que era mejor irme, no sé dónde escuché que eso te devuelve un poco la entereza,
algo del valor que uno siempre supone estar perdiendo.
algo del valor que uno siempre supone estar perdiendo.
Pero a pesar de todo estoy acá, a la orden de mis rodillas, porque no estoy seguro. No estoy seguro de que esto de
abandonar ese riesgo de humillación al que predispone la pasión misma, sea la dignidad.
Porque a pesar de que intento e intento, no me siento para nada más digno.abandonar ese riesgo de humillación al que predispone la pasión misma, sea la dignidad.
Rodrigo.
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